A muchos había extrañado que el comandante no hubiese escrito nada tras el fallecimiento del líder sudafricano Nelson Mandela. Como siempre, especulaban sobre su estado de salud y capacidad. Pero una vez más, Fidel demuestra que todo cuanto escribe es fruto de una paciente y aguda reflexión, aún cuando conoce al dedillo los hechos que expone.
