Por Arnold August
Jean-Guy Allard, oriundo
de Shawinigan, Quebec, falleció en La Habana, amada ciudad que adoptó como suya, el 16 de agosto, a la edad de 68 años, a raíz de una
enfermedad.
Yo, al igual que sus demás amigos y
colegas de Quebec, lo visité en varias
ocasiones, tanto a él como a su hijo, en su modesto hogar de La
Habana. De hecho, no se trataba de meras visitas informales, sino de una
especie de peregrinaje secular.
