Ayer recibí la visita del Presidente de la República Bolivariana de
Venezuela, quien realizó un viaje al exterior relacionado con la defensa
de importantes intereses petroleros de su país.
A su paso por Cuba aprovechó para hacer un contacto conmigo y
saludarme personalmente como había prometido, el 13 de agosto del
presente año cuando tuve el privilegio de cumplir 88 años. Ese día me
había obsequiado algunas frutas, entre ellas, unas pequeñitas como
perlas, que yo ni siquiera había visto nunca y son de excelente sabor.
También me regaló un uniforme deportivo, obsequio de los atletas
venezolanos que buscan laureles para su país.
