jueves, 7 de febrero de 2013

Emoción

Las jornadas eleccionarias en Cuba, a partir del triunfo de la Revolución, han constituido un suceso per se. Ese día casi todo el mundo se levanta temprano. A cada rato se deja escuchar entre vecinos la pregunta: "¿Ya fuiste a votar?" Y, a continuación, las respuestas como: "yo fui de los primeros" o "en mi casa ya todos votamos".

Y es que nuestro sistema, basado en la participación popular, involucra a todos, y no solo como electores. Son muchos los hogares en los que uno o más miembros de la familia forman parte de la candidatura, o de los colegios de su circunscripción; y en los que los benjamines: los pioneros, se constituyen en guardianes de la transparencia de los comicios.


Sin embargo, las elecciones del pasado domingo tuvieron un matiz especial. Emoción generalizada causó la noticia: sobre las 5.00 pm, Fidel acudió a ejercer este derecho ciudadano al colegio electoral 1 de la circunscripción 13, en el municipio de Plaza de la Revolución, donde vota desde 1976.

Mientras veíamos el noticiero esa noche, mi hijo me decía en su jerga juvenil: "me dan cosas ver al Comandante, no lo esperaba". Y es que Fidel siempre se las arregla para sorprendernos, y su presencia es como un soplo de esperanza, como una chispa.

Además, siempre tiene algo importante que decirnos. Siempre una enseñanza se desprende de sus reflexiones, asentadas en la sabiduría del genial estadista y el estudioso incansable.

Aún cuando el peso de los años se cierna sobre sus hombros, es invaluable su presencia en la Asamblea Nacional del Poder Popular. El pueblo lo sabe y lo agradece.