Y
es que el hombre de voz profunda que invariablemente comenzaba cada trasmisión
televisiva con un saludo para todos, llegó a ser para muchísimos cubanos,
especialmente los amantes del deporte, como un miembro más de la familia, que
por más de 30 años nos visitó durante varias tardes y noches en la semana, haciéndonos
llegar cada jugada de la Serie Nacional o informándonos sobre el acontecer
deportivo.
