Este 11 de junio los cuadriláteros del mundo cambiaron sus
colores habituales. Un gran campeón dejó el mundo de
los mortales, para instalarse definitivamente en el Olimpo.
Los encerados visten de luto por la desaparición física de Teófilo
Stevenson, quien con la fuerza sus puños
y desplazamientos elegantes conquistó la eternidad.
El muchacho de Delicias, se erigió
en símbolo del boxeo cubano y universal.