sábado, 28 de julio de 2012

Fuego olímpico incendia el álgido verano londinense

 Con una ceremonia inaugural de película, Londres dio la bienvenida a sus terceros Juegos Olímpicos, que desde el inicio mismo prometen una fraternal pero encarnizada porfía atlética tanto en lo individual, como entre las naciones participantes.

Los momentos cumbres: el inusual encendido del pebetero -una corona de 204 pétalos de cobre (representan el número de países presentes) que se iluminaron con el fuego que finalmente se elevó y unió en la parte superior-; y la presentación del exitoso ex-Beatle Paul McCartney.


No cabe duda alguna del esfuerzo del Comité Organizador de los Juegos, encabezado por Sebastián Coe, para mezclar durante el espectáculo el más típico espíritu inglés con la contemporaneidad británica.

Las diferentes escenas nos hicieron viajar no sólo a través del tiempo, sino de nuestra imaginación, al recrear épocas y personajes, y traer al escenario a personalidades del arte y el deporte.
El luchador Mijaín López porta la bandera de la delegación cubana

También fue excelente la idea de la participación -por vez primera- de varios atletas en el encendido de la llama que arderá hasta el 12 agosto.

Hasta entonces seremos testigos de hazañas como la lograda por el arquero surcoreano de 26 años, Im Dong-Hyun, que con apenas un 10 por ciento de la capacidad visual normal, destrozó su propio récord mundial durante la prueba individual de ranqueo en la modalidad de recurvo, con 699 puntos de 720 posibles.

Sólo queda esperar que prevalezcan los valores del olimpismo, y que no sea necesario el uso del aparatoso dispositivo de seguridad desplegado, para que la magia de este primer día sea el recuerdo que perdure en nuestras memorias.




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