lunes, 22 de octubre de 2012

Ernesto votó por primera vez

No me sentía tan emocionada en unas elecciones desde la ya lejana época en que como pionera custodiaba las urnas del colegio electoral del barrio. 

Y no es para menos ayer mi hijo mayor, a punto de cumplir sus diecisiete años, ejerció por primera vez su derecho como elector. 

En una de las aulas de la ESBU Máximo Gómez, donde cursó la secundaria, estuvo ubicado el colegio de su cirscunscripción. La querida vecina Elda era una de los miembros de la mesa. Ella buscó su nombre en el registro de electores y le entregó la boleta.

Para mí fue conmovedor estar allí, esperando mientras él entraba al cubículo para votar por uno de los candidatos; y verlo luego depositar su voto en la urna, mientras los pioneros saludaban al exclamar: ¡Votó!

Mucho tuve que explicarle en los días anteriores sobre las particularidades de los procesos electorales en nuestro país, y el porqué a diferencia de los demás, aquí los candidatos no son nominados por un partido político, sino en asambleas como  la que el había participado en el mes de septiembre.

También tuve que aclararle que  este proceso no ha concluido, que más adelante escogeremos a los delegados a las asambleas provinciales, y los miembros de la Asamblea Nacional. También tuve que  esclarecerle como se confeccionan las candidaturas para esos órganos de gobierno.

Me siento muy orgullosa de haber acompañado a mi hijo en un momento tan significativo, y sé que como yo muchos otros cubanos -padres y madres- guiaron a sus jóvenes hijos en su debut como electores.