viernes, 21 de septiembre de 2012

Rafael Ferrero: El arte de ser y hacer

- Este 20 de septiembre, falleció en Las Tunas Rafael Ferrero. Comparto con ustedes la conversación que sostuve con él en diciembre de 2002, a propósito de que se le otorgara el Premio a la Creación.

En pleno ajetreo creador, con su cigarro impenitente entre los labios, encontré a Rafael Ferrero. Más que una entrevista, fue una amena conversación la que sostuve con este hombre-artista, uno de los merecedores del Premio a la Creación de este año, que se siente orgulloso de haber nacido en Las Parras, de haberse graduado en la Escuela de Artes Plásticas de Holguín, y de tener esculturas hasta en Las Flores. Sin embargo…


“Aunque la estudié por obligación durante dos años, la escultura no me gustaba, la encontraba demasiado fácil. En 1969, cuando trabajaba como tractorista en Gastón me pidieron que hiciera 'algo' para definir los límites entre Calixto y Las Tunas, y yo entendí que lo que cabía allí era una escultura. Hice una pieza en metal, de cinco metros, y fue una experiencia muy bonita.

“Después, cuando Rita (se refiere a Rita Longa) vino a hacer su Fuente me correspondió atenderla, y esas largas conversaciones con ella, primero; y después, la organización del III Encuentro Nacional de Escultores –que marcó el renacimiento de este arte en Cuba- me dejaron definitivamente casado con la escultura.”

La diversidad de técnicas y materiales es una de las características más notables de su creación. Al preguntarle el porqué me respondió que “cada tema pide su propio material. Además, uno tiene que usar lo que le da su época, por eso en estos momentos trabajo mucho las resinas epóxicas, que por su bajo peso y durabilidad, entre otras cualidades, dan muchas posibilidades.”

Muchas son las piezas de diversos formatos esculpidas por Ferrero, no obstante, también se ha dedicado a la restauración de las de otros escultores.

“Es un trabajo muy difícil, que me ha enseñado mucho. Exige mucha paciencia, mucha dedicación. Lo más importante es que se mantenga la obra original, y para lograrlo es esencial la fidelidad y el respeto al hecho artístico.”

Aunque sus esculturas se encuentran en colecciones de diversos países y ha recibido múltiples premios, la vanidad no ha hecho mella en este hombre de pueblo.

“Me considero un escultor conocido, no famoso. Pienso que la gente que me saluda y habla conmigo lo hace más por mi vida como uno más de la comunidad, que por mi obra.

“Hay quien hace lo imposible por parecer un artista y yo cada vez lo parezco menos. Este Premio a la Creación es algo muy especial, tan especial como tener el privilegio de haber vivido en una provincia llamada Las Tunas en la misma época que un Norge Batista, un Renael González, y excelentes plásticos."

Nuevas obras sueños y planes son la constante en la vida de un gran creador. Un conjunto familiar de manatíes para el Hotel Mayanabo, en Santa Lucía; y un proyecto de exposición personal en Holguín, para celebrar el aniversario 40 de su primera aparición en el catálogo de una muestra colectiva en la Escuela de Artes Plásticas allá, forman parte del futuro de Rafael Ferrero, un hombre que esculpe para el presente.
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