lunes, 28 de mayo de 2012

Tercer zarpazo avileño enmudece a Los Leones

Osmar Carrero, digno émulo de su papá.
El rugido triunfal de de Industriales y sus seguidores quedó súbitamente trunco, cuando un aguerrido Ciego de Ávila volvió a demostrar que no cree ni en la historia de la chamrreta capitalina, ni en la manifiesta parcialidad de la gran mayoría de narradores y comentaristas deportivos.

Los Tigres salieron el domingo al terreno del "Cepero" con la misma garra que han demostrado durante toda la postemporada, y desde el mismo primer ining demostraron que la derrota del sábado -en extra ining- solo sirvió para avivarles los deseos de convertirse en los nuevos campeones de la Serie Nacional Cubana.

Fue cuestión de que Róger Machado ajustara los turnos al bate, para que la ofensiva avileña de desbordara. Resultado: el triunfo de 10x2, con la friolera de 16 jits y cuatro pelotas para la calle.


Muy importante resultó también la excelente forma en que se presentó el lanzador Osmar Carrero, dicen que hijo de majá sale pinto, quien ya había mostrado credenciales durante el segundo duelo en el "Latino".

En mi comentario anterior dije que era muy difícil un pronóstico, y le di una pequeña ventaja a los de la capital. Hoy creo que está más cerca Ciego de Ávila de obtener su primer trofeo.

Sigo pensando que Industriales es un gran equipo, que sabe jugar a la pelota, y sabe hacerlo bajo presión. Pero no creo que esté en condiciones de una remontada de tres juegos consecutivos. El picheo azul no está en su mejor momento. Y en este duelo con Los Tigres, solo Odrisamer Despaigne y Antonio Romero -que apenas lanzó una entrada- han estado bien.

Esta noche puede comenzar el reinado del Tigre en la jungla de la pelota cubana, o el León puede dar señales de vida. La respuesta a la incógnita la tiene el terreno de juego que, como siempre, tiene la última palabra.