martes, 29 de mayo de 2012

Los Tigres estrenan corona de la pelota cubana

El Tigre es el nuevo rey en la peligrosa selva del béisbol cubano. Bien plantados sobre el terreno, todos y cada uno de los integrantes del equipo de Ciego de Ávila defendieron a capa y espada un sueño que ellos mismos hicieron posible: obtener por vez primera el título de la Serie Nacional de Béisbol.

El año pasado estuvieron a un paso de lograrlo, pero sucumbieron ante el Tsunami de Pinar. En esta campaña, sin embargo, derrotaron al mayor ganador de títulos, el siempre peligroso Industriales. 

Fue una excelente final, en la que tres de los cinco desafíos se definieron por la mínima, y dos -incluido el quinto decisivo enfrentamiento-, en extraining. El de anoche fue uno de esos juegos que le quitan el sueño hasta al más agotado, de esos que nos hacen vibrar a los amantes de la pelota. 


Por Ciego, un Yander Guevara, todo coraje, frenando el ímpetu de la poderosa batería industrialista, y llegando hasta el primer tercio del ining 11. Por Industriales, un Antonio Romero que tras un inicio incierto, logró colgar ceros, hasta que fue sustiuido por Montesinos.

Madero en ristre, las palmas para Bordón, impulsor de la decisiva, y para Fiss, que remolcó las tres primeras de Ciego. Mención aparte para el camarero Mario Vega, cuya entrega a su equipo es ya legendaria.

Al fin, el trabajo de varias temporadas se vio coronado con el máximo lauro. Róger, que no pudo alcanzar la gloria como jugador, hoy la puede saborear con la satisfacción del timonel sabio, mesurado, que supo conducir su nave los momentos  en que estuvo en peligro de naufragar.

Ni qué decir que Ciego es una fiesta desde anoche. Una afición mu alegre, y a las vez respetuosa, colmó cada esquina de la capital avileña -y estoy segura que de cada rinconcito de la provincia.

 El reinado del Tigre ya es un hecho. Ni Leñadores, ni Alazanes, ni Leones pudieron impedirlo. ¡Felicidades! Y nos vemos en la Serie 52.




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